El Papa Juan Pablo II dijo alguna vez que “el futuro comienza hoy, no mañana”. Así México tiene que atacar desde ya un problema que amenaza su futuro: su sistema de pensiones, que es insostenible, una bomba de tiempo para las nuevas generaciones.

Decidido a tomar al toro por los cuernos y, como parte de su Agenda 2019-2024 de Impulso al Crecimiento de México, ahora el IMEF profundiza en los detalles de su propuesta de reforma al sistema pensionario nacional.

El 25 de septiembre el Consejo Técnico, junto con el Comité Técnico Nacional de Seguridad Social y la Presidencia del Instituto, dimos a conocer nuestro diagnóstico e iniciativa para atacar este colosal desafío urgente, impostergable y de máxima importancia.

Es un fenómeno sobrediagnosticado que tiene deficiencias de alcance, congruencia y justicia social, suficiencia y solvencia. El presupuesto federal tiene hoy una presión por este rubro inmanejable en las próximas décadas. Según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, entre 2000 y 2017 el gasto en pensiones y jubilaciones se incrementó de 1 a 3.5 por ciento del PIB actual y lo peor del caso es que seguirá creciendo. Además, ahora sólo de 25 a 30 de cada 100 personas de la población económicamente activa cotizan al sistema de pensiones, según el INEGI.

De no tomarse las medidas pertinentes, México podría verse en la antesala de una seria crisis. El presupuesto del gobierno federal enfrenta fuerte presión por este rubro, que se volverá inmanejable en las próximas décadas, afectando el bienestar de personas y familias. Basta considerar que ahora sólo 23.9 por ciento de los derechohabientes tendrán derecho a recibir pensión; el 76.1 por ciento restante no alcanza las semanas requeridas cotizadas para tener su jubilación.

Aspectos culturales (como la economía informal), la simulación de nóminas, ahorro insuficiente por parte de patrones, gobierno y trabajadores, contribuyen a este delicado fenómeno, al que se suman aspectos como el incremento en la esperanza de vida junto con el escaso apoyo fiscal a empresas que otorgan plan de pensiones a sus empleados, y una Ley Federal del Trabajo y de Seguridad Social que no contempla todas las modalidades de empleo de forma incluyente.

Es imperativo flexibilizar más el régimen de inversión de las Afores, pues de no actuar vamos a tener una masiva vejez empobrecida.

En línea con su compromiso de ofrecer alternativas de solución a problemas o coyunturas de tipo económico-financiero, el IMEF propone crear un Sistema Nacional de Pensiones, con un Instituto Nacional de Pensiones, que mediante una Ley Marco contabilice, decida, proyecte, financie y sugiera soluciones sinérgicas para alcanzar equilibrio presupuestal, conveniencia empresarial y justicia laboral. De igual modo, se pugna por reconocer el ahorro pensionario de la carga social, con una estructura multipilar, considerando elevar el ahorro obligatorio (pari passu) de gobierno, patrones y trabajadores. Además, otorgar deducibilidad al 100 por ciento de aportaciones a fondos de pensiones con reglas prudenciales de exigibilidad, al tiempo de encarecer la informalidad.

El Instituto pugna por introducir una Pensión Universal, financiada con recursos públicos para toda la población, sin importar si ya se cuenta con la pensión de algún instituto de seguridad social, pensión privada o si se está en la informalidad.

Para el IMEF, la reforma al sistema de pensiones es prioritaria y sería un costoso error ignorar su crítica situación actual. A la nueva administración gubernamental le corresponderá actuar con prontitud. No hacerlo, representaría un costo difícil de enfrentar. Toca a los diferentes actores económicos y autoridades entrarle y tomar al toro por los cuernos desde hoy para no arriesgar nuestro futuro.

Fuente: Fernando López Macri. (2018). Sistema pensionario: al toro por los cuernos. 2018, de El Financiero, Sitio web: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/imef/sistema-pensionario-al-toro-por-los-cuernos